José Luis Garmendia - ASOCIACIÓN DE VETERANOS PARACAIDISTAS DEL EJÉRCITO DEL AIRE

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José Luis Garmendia

Veteranos

MI HISTORIA EN LA 1ª BANDERA PARACAIDISTA
por
JOSE LUIS GARMENDIA



Escribo estos recuerdos, por si sirven para tener una idea de los primeros tiempos del Paracaidismo Militar en España. En primer lugar los pioneros del mismo fueron oficiales, la mayor graduación fue la de Capitán, por lo cual se puede deducir que conseguir los medios necesarios para efectuar su misión ya era harto difícil, así fue que para los primeros lanzamientos tuvieron que utilizar paracaídas desechados de la Maestranza y sin equipo adecuado de lanzamiento.

Yo ingresé en paracaidistas sin haberlo pedido anteriormente, como casi todos los de mi curso, entonces no había publicidad ni conocimiento de que existiese un cuerpo de paracaidistas.

Había solicitado el ingreso como voluntario en el Ejercito del Aire, con el fin de terminar la mili cuanto antes. Me comunicaron por escrito que no había plazas para la península, que si me interesaba había para Marruecos, después de pensarlo decidí ir a Marruecos ya que yo cumplo años a primeros de enero y soy de los más viejos de mi quinta, es por lo que me interesaba ingresar cuanto antes.



(Patrulla de salto de la Primera Bandera, de pie primero por la izquierda Garmendia)

Nos dijeron el día que teníamos que presentarnos en Cuatro Vientos con las bajas del racionamiento (que entonces existía), y la documentación y maleta necesaria. Cuando llegamos allí con nuestras maletas y después de habernos despedido de nuestra familia, nos dicen que no hay plazas para Marruecos que si queremos a Murcia, todos dijimos que bien, entonces nos echaron el jarro de agua fría, como se suele decir, si pero a paracaidistas, nadie tenía idea de que existiese ese cuerpo, después de comentarlo entre nosotros, con veinte años y por no volver a casa después de habernos despedido, la mayoría nos alistamos y los que no ingresaros después en Aviación y se licenciaron antes que nosotros. Así después fuimos Cazadores Paracaidistas, yo digo que fui el “cazador cazado”, como todo los de mi grupo.

Estuvimos diez días yendo a Cuatro Vientos, hasta que por fin nos llevaron a Alcantarilla, eso sí andando desde Cuatro Vientos hasta la estación de Atocha, eso indica la precariedad de medios que había entonces.

Cuento esto para que se vea la forma que emplearon para la recluta por lo menos en el 6º Curso. Total terminamos el Curso 83 nuevos paracaidistas. El sueldo era igual que toda la demás tropa del Ejercito, pero nosotros teníamos 1,40 Ptas. Diarias de masita que era para la ropa que no entraba en el equipo normal, si te sobraba algo al final de la mili te le devolvían, y un bocadillo a media mañana, solía ser de tocino o queso, el único de jamón nos lo dieron el día que llegamos a Alcantarilla y chocolate para desayunar, pero solo esa vez, eso era todos los extras por ser paracaidistas. En el año 1951 se empezó a cobrar la plaza en vuelo que eran 15 ptas. diarias, se dieron cuenta que para saltar teníamos que volar y por lo tanto era justo que cobrásemos como los demás que también volaban. Ya eso era lo que algunos no ganaban en sus trabajos civiles.

En Alcantarilla la Escuela una Base aérea de pista de tierra y unos edificios por no llamarlos barracones, donde estaban las “secciones”. Había me parece que tres secciones. Parte de esos barracones aún existen, son los bajos que están donde la Capilla. El edificio de Jefatura es el mismo y los hangares a dos aguas también. Todo lo demás era terreno limpio, bueno había un depósito de agua redondo a la parte de abajo, que nos servía de piscina. No había polideportivo, bueno yo creo que entonces no existía ni la palabra.



(Vista aérea del Aeródromo Militar de Alcantarilla)

El día que llegamos, cuando nos estaban entregando la ropa como siempre hecha a medida del sobrino del sastre que lo cortó que debía estar muy mal hecho, ya que a nadie le sentaba bien, vimos volar aquellos “cacharros”, hechos con aquella chapa ondulada, que parecían cierres de tiendas, era la primera vez que los veíamos tan cerca, ya que los habíamos visto en la guerra pero mas lejos y con mas miedo. De pronto empiezan a salir del avión paracaídas y uno no se abre y se entierra medio cuerpo en la tierra, lo juro ninguno salió corriendo, debieron de pensar que éramos unos valientes, estaban tirando muñecos.

El equipo de entrenamiento eran unos muretes para los saltitos, una especie de armazón de avión para saltar a la lona y la torre que aún la he visto allí.

De gimnasia teníamos el potro, el plinto, el caballo y unas espalderas, ah y la cuerda de trepar, todo ello al aire libre.

Hicimos tres o cuatro vuelos de adaptación, que por cierto no nos llegamos a adaptar, ya que el vuelo en los Junkers, no era un vuelo de placer precisamente. Yo creo que lo hacían para que deseásemos saltar y salir de aquel de aquel ruido y bamboleo que parecía se iban a deshacer, por eso luego teníamos más confianza en el paracaídas que en el avión, a pesar de que los mismos no eran una maravilla, según se desprende de la listas de lesiones elaborada por el entonces Comandante Jefe de la Escuela y fundador D. Ramón Salas Larrazábal.

Ingresamos en el mes de Marzo de 1950 y en el mes de Julio terminamos el Curso. Podía haberse hecho en menos tiempo. Por cierto, si había entonces falta de voluntarios que yo lo confieso, saltando el potro en las pruebas de ingreso, caí de rodillas y me hice un derrame sinovial, por lo que estuve unos días de baja y no hice las pruebas completas. Cuando acabamos el curso y nos hicieron las pruebas finales para comparar lo que habíamos ganado con el plan de instrucción, cuando me tocó trepar por la cuerda, yo creo que subí metro y medio, entonces el Capitán Galache, otro pionero, profesor de gimnasia, me preguntó, oye Garmendia.- ¿Cuánto subiste en la primera prueba? le dije.- No la hice mi Capitán. .-Ah entonces por eso eres paracaidista me contestó. O sea que valía todo.

A pesar de eso como paracaidista no tuve problemas, incluso me felicitaron por la llegada a tierra en los lanzamientos. Resumiendo para saltar de un avión no es necesario ser un atleta, supongo que para ser un buen Zapador sí.

Después de las vacaciones de verano nos reincorporamos y nos trasladaron a la 1ª Bandera de Paracaidistas del Ejercito del Aire en Alcalá de Henares entonces la única que existía.

El día 29 de Septiembre de 1950, entré al servicio del Comandante Jefe de la Bandera D. Mariano Gómez Muñoz, no se me olvida la fecha fue el primer lanzamiento desde que llegamos y no saltaba nadie de nuestro curso, solamente del 5º y fue el primer accidente de paracaidistas de la Bandera ocurrido hasta entonces. En el fallecieron, el Cabo 1º Juan Bibiloni Vives y el Soldado paracaidista Juan Henares Bausa, el motivo fue el abandono del avión por parte de los pilotos al encontrarse despistados a causa de la niebla. Los pilotos fueron expulsados del Ejército, pero el 2º piloto fue readmitido años después con el grado de Teniente, al entender que cumplió órdenes del 1º piloto.

En la Bandera teníamos mejores instalaciones, pues era un edificio nuevo, pero sin terminar de cerrar por la parte del fondo, solamente que el invierno era muy frío y el verano muy caluroso. Hoy ocupa las instalaciones la Universidad Autónoma de Alcalá de Henares.


(Acuartelamiento de la Primera Bandera de paracaidistas en Alcalá de Henares)

El Comandante D. José Luís Hernandez segundo Jefe de la Bandera, me hizo el encargo de que hiciese una biblioteca con novelas de aventuras, para ello me entregó, si mal no recuerdo, trescientas pesetas de los beneficios de la cantina para comprar dichas novelas, con ellas compré en el Rastro 100 o 150 novelas del oeste y de gánster, que era lo que más se leía entonces. En un primer tiempo la puse en una taquilla en la cantina, luego un soldado de la unidad de servicios, hizo un mueble con las puertas de cristales y un Rokiski tallado en el frontal que quedaba muy bonito. El mejor “cliente” que tenia era el Capitán Linares, que se leía todas las novelas del oeste. Como el era también el Capitán administrativo, cuando nos pagaba yo me ponía al lado de él, para cobrar las multas a aquellos que no habían devuelto debidamente las novelas y con eso compraba más. Cuando terminaba de pagar a todos, le decía ahora a mí, mi Capitán y me respondía cuando me traigas una novela que no haya leído. Hace unos días, con motivo del fallecimiento del Coronel Linares, he tenido ocasión de hablar con su hijo y le pregunté si le habían seguido gustando las novelas del oeste y me ha dicho que sí, tengo un muy agradable recuerdo de él, además fue un artista de la pintura y diseñó el guión de la 1ª Bandera de Paracaidistas, que yo no conocía, creí que ni guión teníamos.

El 1º de Abril de 1951, fui ascendido a Cabo 2ª, continuando de enlace del Comandante, cosa que por lo visto no entraba en la norma, pero por deseo de los dos Comandantes, seguí siendo enlace y después Cabo de enlaces.

Voy a hacer un inciso para contar la razón de por qué entre de enlace del Comandante a los 29 días de entrar en la Bandera.

En la primera Compañía, yo tenía el catre cerca de los servicios y de la puerta que daba a la habitación de los Cabos 1ª. Un servicio, que eran de los de taza baja, que entonces se utilizaban mucho en los servicios públicos, estaba atascado, con lo cual me llegaba un “perfume” no muy agradable, después de varios días “disfrutando” de el sin que nadie lo solucionase, me armé de valor metí la mano en aquel “batiburrillo” y saqué una bayeta, que era la causante del atranco y quedó solucionado el problema, yo no dije nada a nadie, pero los Cabos 1º se enteraron y me dijeron que no volviese a hacer una cosa así, sin que me lo mandasen, pero les vino muy bien y ellos fueron los que me propusieron para enlace, así que me hicieron soldado de primera y enlace.

No sabe el “cabroncete” que tiró la bayeta el favor que me hizo, por el he tenido el honor de tratar mas directamente a verdaderos pioneros del paracaidismo español, en primer lugar al  General de División D. Mariano Gómez Muñoz (D.E.P.), con el que me ha unido una gran amistad a lo largo de toda mi vida, además del Comandante Hernández, Capitán Linares, Capitán Pérez Ramos, Capitán Maseda, Brigada Corral, Sargento Sanchez los Cabos1º, que estaban destinados en la Bandera y los Tenientes la mayoría del 5º Curso, Muller, Porqueras, Pascal del Polbil, Rodrigo Alonso y Ponce de León, Cuadra, Gueffall y alguno más que se me olvidará, pues lo estoy haciendo de memoria. En fin Por aquella “censurado” llegué a ser un elemento destacado de la tropa paracaidista en aquel tiempo.

En febrero y Marzo de 1951, se rodó en la Bandera, la película La Trinca del Aire, en la que participamos en varias escenas y hasta nos pagaban alguna pesetilla, hay una toma en la que estoy tumbado disparando un mortero, con el Tte. Geffall al lado, yo disparaba otro que estaba al otro lado cargaba y el Tte. Ordenaba.

Es muy fugaz pero como todas las pequeñas cosas de la vida para el que lo recuerda es entrañable.

La noche del 18 al 19 de Marzo, Fuimos José Romero y yo, loa estudios CEA, donde se rodaban los interiores.

Para la escena en que Fernando Fernán Gómez, cae en un harén, habían escogido a mi compañero para doblarle por ser alto, pero era moreno, con el pelo no había problema ya que lo tapaba la chichonera, pero le pusieron bigote y se lo pintaron de color azafrán.

Después de estar toda la noche para rodar una escena de 30 segundos, en la que también participé, indicando como tenían que por la seda del paracaídas para que cayese medianamente bien, en la película no se ve al doble ni el cuerpo ni la cara ni mucho menos el bigote, además era en blanco y negro, eso sí nos pagaron, a él como era la “estrella” 150.-, Ptas. y a mí como “ayudante” de dirección 25.- que nos vinieron muy bien para celebrar nuestro Santo.

Al licenciarse el 5º Curso, mi amigo Ramón Cala Gamero, me hizo entrega de la Furrielería de la Compañía de Plana Mayor, en la que estaba de Capitán D. Manuel Maseda García, así que al mismo tiempo era Furriel y escribiente de la Compañía de Plana Mayor, Cabo de enlaces y bibliotecario, así que no me aburría.
No debí hacerlo muy mal, pues el Capitán de mi Compañía me felicitó en la Orden del Día, con motivo del día de la Patrona el 10 de Diciembre de 1951.

Y pocas cosa más tengo que contar, insisto en la escasez de medios para el ejercicio de las misiones que se supone teníamos que realizar. En comunicaciones teníamos unas persianas de código morse, que nadie sabíamos, dos teléfonos de campaña que estaban en el despacho del Comandante parecidos a Walkie Talkie, que no funcionaban y las piernas de los enlaces para ir de una compañía a otra transmitiendo órdenes, que era lo que funcionaba. Eso lo experimentamos cuando íbamos de marcha por tierras de Alcalá.
También de vez en cuando tocaban generala, en particular cuando estaba de Cuartel el Capitán Linares, para eso no hacía falta material, por eso algunos salían en calzoncillos y dormidos.
Todo esto es en pequeño material, porque a los aviones había que echarlos de comer aparte como se suele decir. Cuando estábamos esperando para subir a los Junkers, hacíamos apuestas si aquel que estaban poniendo en marcha volaría o no, después de varias explosiones y fogonazos algunos hasta volaban. Por eso en nuestro Curso solamente hicimos 19 lanzamientos en dos años y cuatro o cinco vuelos de adaptación, muchas veces los aviones estaban dispuestos a volar, pero no había gasolina.

Creo que esto es lo más destacable de lo que recuerdo de mi estancia en la Escuela Militar de Paracaidistas y en la 1ª Bandera de Paracaidistas del E.A. que a pesar de lo que aquí diga me siento muy orgulloso y siempre me he sentido de ser paracaidista. Así como de todos mis compañeros y creo que ellos también sienten lo mismo, como estoy comprobando, yo no sé pero parece que este Cuerpo, sin despreciar a los demás, es en el que hay más deseos de encontrarse con antiguos paracaidistas. Esperemos que algún día tengamos un lugar y una fecha, para que podamos reunirnos y abrazarnos, como buenos amigos, que lo somos.

Perdón por hacer perder el tiempo, quizá a personas que no les importa nada nuestros asuntos, pero yo lo he pasado bien recordándolo.

¡Ah! me faltaba ponerme otra flor, con fecha 23 de Febrero de 1952 en el Boletín del Ministerio del Aire, del 26 de febrero del mismo año, fui ascendido a Cabo 1º.

Pero no me dio tiempo a coserme los galones ya que me licencié el 29 de Febrero del mismo año, total 7 días, nos enteramos el mismo día que nos licenciamos.

Si habéis llegado hasta aquí, gracias por aguantarme este rollo. Un abrazo a todos José Luís.


JOSÉ LUIS GARMENDIA MARTÍNEZ

6 º CURSO
PRIMERA BANDERA PARACAIDISTAS DE AVIACIÓN
TITULO Nº 642
AÑOS, 1950-52




ENTREVISTA A D. JOSÉ LUIS GARMENDIA


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