Federico Manresa Guerrero - ASOCIACIÓN DE VETERANOS PARACAIDISTAS DEL EJÉRCITO DEL AIRE

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Federico Manresa Guerrero

Inmemorial


CARTA A UN AMIGO EN EL CIELO

Querido Amigo, Federico Manresa Guerrero:

Te fuiste sin avisar, nos dejaste cariacontecidos, tristes, llenos de melancolía, con el deseo de haberte dado el último abrazo. Fue tan rápida como inesperada tu subida al Cielo, que la sorpresa fue mayúscula cuando recibimos la noticia, nos costó asimilar que te ibas para siempre. Dejaste a la ASVEPARERA huérfana, eras el pilar más importante donde se asentaban los cimientos de nuestra Asociación. Fuiste el socio fundador número dos, formaste parte de la Junta Directiva desde el inicio, en la última Asamblea fuiste elegido Vicepresidente. Teníamos grandes proyectos en los que tú como siempre estabas dispuesto a participar, eras el que infundías ánimo a todos nosotros para seguir luchando trabajando con ahínco para sacar La ASVEPAREA adelante, nunca te vi desfallecer (a pesar de tu grave enfermedad). Los planes y proyectos para este fatídico año 2013, los tendremos que llevar a cabo sin ti, pero con la mente y el corazón en tu recuerdo que perdudará en nosotros eternamente.

El día 30 de Abril nos vimos por última vez, recordarás ese magnífico día, fue en la inauguración de los locales que el Ayuntamiento de Alcantarilla inauguro, y a los que fuimos invitados la Junta Directiva de la Asociación, pasamos una mañana estupenda nos hicimos fotografías con las autoridades y mas tarde nos tomamos el aperitivo en armonía y gastando bromas como era habitual entre amigos. Por cierto, las fotografías que nos hicimos y que no llegaste a ver, te las envío en esta carta.
Fue el día 6 de mayo de 2013 por la tarde cuando te fuiste sin decir hasta luego, y sin tiempo de despedirte de tus seres queridos, tu esposa Marien, tus hijos Federico y Alejandro, tu nuera María, y tu pequeño nieto Noha, y demas familiares. Has dejado un vacío tan grande que no se si el paso del tiempo será capaz de olvidarte, nosotros, familia y amigos no te olvidaremos nunca.  

Creemos firmemete que estarás en el Cielo, en compañía del Dios todo Poderoso (como buen cristiano que eras), estarás rodeado de tus padres y de los demás familiares que te precedieron. Alli nos volveremos a encontrar cuando a los que nos hemos quedado aquí en la tierra, nos llegue la hora. Habrás podido ver el verdadero rostro de Cristo, ese Cristo de la Sangre, del que tu eras ferviente servidor en esa Cofradía del Miércoles Santo murciano, de la que tu formabas parte, y acompañabas detrás con el fervor de un buen cristiano, (vistiendo la roja túnica de nazareno) recorriendo las calles de la ciudad.

Quiero recordarte alguna de las cosas que nos contabas: Como, cuando eras un muchacho se te ocurrio lanzarte desde la ventana del piso superior con un viejo paraguas (intuias ya, lo que serías despues de varios años), la llegada al suelo te produjo fracturas y golpes varios, pero ese dolor fue el menos importante para ti, fueron los azotes que tu padre te dio por la travesura, que te podría haber costado la vida. Sin lugar a dudas  ese fue principio de tu vocación paracaidista, la cual llevaste a cabo años mas tarde, incorporandote a la Escuela Militar de Paracaidismo para formar parte del 243 curso de paracaidismo del Ejército del Aire en febrero de 1974, pasando a continuación destinado a la entonces Escuadrilla de Instructores Paracaidistas, te licenciaste a los 20 meses en octubre de 1975.

Yo recuerdo con cariño aquellos años en los que el deporte era de obligación diaria, tu como buen deportista, lo demostrabas jugando al futbol, donde destacabas como un delantero rápido habilísimo y con una técnica depurada (una vez licenciado, llegaste a jugar en Tercera y en Segunda), como digo nos veíamos las caras en el campo de fútbol casi todos los días, tu en el equipo de Instructores y yo en el de Zapadores (con la clásica y sana rivalidad), pero cuando más ardor había en la “batalla” era en los partidos de las fiestas de la Patrona La Virgen de Loreto, donde Zapadores e Instructores ponían toda la carne en el asador para conseguir más trofeos.

En aquellos partidos me toco a mi como defensa hacerte el marcaje e intentar secarte, cosa que conseguí algunas veces aunque pocas, ya que eras un diablo con el balón en los pies. En aquel tiempo todos te conocían por el apodo “Miki” y a pesar del tiempo trascurrido, familia y amigos aún te seguimos llamando cariñosamente “Miki”.

Recordarte aquellas historias vividas en ese pueblecito murciano de Campos del Río, de los buenos momentos en familia, (aunque vivías en la ciudad, te desplazabas asiduamente), a esa parcela (entonces huerta) dode pasabas tardes de verano viendo corretear a tus hijos y disfrutando del frescor de la tarde sentados bajo el sombraje, junto a la pequeña vivienda donde guardábais todos los enseres hasta la vuelta la semana siguiente. Cuando me llevaste allí para enseñarmela, habían roto la puerta y se habían llevado lo poco que quedaba. Los almentros otrora verdes y hermosos cargados de almendras, se fueron secando poco a poco, como le ha pasado a tu vida.

Como persona decidida y emprendedora, supiste buscarte la vida, primero de representante de extintores y repuestos de coche, luego de viajante comercial de una gran multinacional y por último creaste tu propia empresa de componentes electronicos “Comelson Electrónica” al frente de ella has estado, hasta que la dichosa enfermedad  te apartó de ella, dejando como gerente a tu hijo Alejandro.

Fue en enero de 2010, cuando se creo la Asociación de Veteranos Paracaidistas del Ejército del Aire, para cubrir las necesidades habidas dentro del Ejército del Aire el cual siendo el emprendedor del paracaidismo español allá por el año 1948, (no tenía asociación alguna que reuniera o ubicara a los paracaidistas del E. A.) decidimos un pequeño grupo crear la ASVEPAREA, siendo tú uno de los que mas énfasis puso para llegar a buen fin. Veremos si hay alguien capaz de ocupar el puesto que tú con tanto empeño y sacrificio has dejado vacío.

Queremos que desde allí desde el Cielo, te acuerdes de nosotros, y especialmente  de tu familia (Esposa, hijos, nuera, de tus hermanas y muy especial de tu nieto Noha al que tanto querías y con el que pasabas horas interminables de felicidad).
Espero que esta carta que te dirije tu amigo Imbernón, (en nombre de todos los que te conocemos), te sirva de recordatorio de todas las vicisitudes habidas en tu no muy larga vida con nosotros (sólo 58 años). Guarda las fotos como oro en paño que son las últimas que te hiciste en este lugar llamado Tierra.

Recibe un largo abrazo que llegue hasta el Cielo, de parte de todos los que hemos disfrutado con tu presencia, Familia, Amigos, vecinos, y todos los que te han conocido por medio de ASVEPAREA. Nos despedimos de tí  hasta el día que nos veamos allá arriba.
 

Tu Amigo y compañero en la Junta Directiva de Asveparea: Juan Imbernón Imbernón, Tesorero.





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