Disolución 1er. Escuadrón - ASOCIACIÓN DE VETERANOS PARACAIDISTAS DEL EJÉRCITO DEL AIRE

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Disolución 1er. Escuadrón

Nuestra Historia


DISOLUSIÓN DEL PRIMER ESCUADRÓN DE PARACAIDISTAS
DEL EJÉRCITO DEL AIRE

La vida en el 1er. Escuadrón seguía adelante, tras la Campaña de África, el espíritu de los paracaidistas se había forjado y se miraba al futuro con optimismo. Los paracaidistas habían cambiado su gorrillo habitual por una boina de color negra con el emblema  la unidad en ella, y que les fue concedida, tras la campaña de 1957-58. También crearon su propia doctrina en forma de consignas, e hicieron de su tradicional lema, el espejo donde reflejarse en momentos difíciles:

“Sólo merece vivir quien por un noble ideal está dispuesto a morir”.

Escribieron sus libros, contaron sus vivencias en formas de Memorias Anuales, y que ha servido para conocer la vida de estos hombres. Desde el libro de la “Consignas del Paracaidista” como guía de conducción de estos hombres, a manuales que ellos mismos hicieron sobre las normas para la ejecución de saltos, de instrucción, competiciones, de lanzamientos de material, etc.; hasta una cartilla de enfermedades venéreas, con advertencias y consejos para su prevención, escrita en 1.953. Libros que algunos de ellos han llegado hasta la actualidad, como la cartilla sanitaria, el cancionero de himnos paracaidistas, las instrucciones para la ejecución de lanzamientos desde aviones, etc.

Siguiendo un orden de los acontecimientos, el Escuadrón participa en una serie de festivales, desfiles, maniobras y campeonatos. Estos fueron:

El día 8 de mayo de 1.960, participan dos Escuadrillas en el Desfile de la Victoria celebrado en Madrid.

El día 15 de mayo de 1.960, cuatro patrullas efectuaron un lanzamiento sobre el lago de la Casa de campo.

El 9 de octubre de 1.960, asiste una representación de la unidad al Festival Aéreo Internacional, celebrado en Barcelona.

El 21 de febrero de 1.961, el Escuadrón participa en la maniobras “Gavilán III” en colaboración con la Escuela de Cooperación Aeroterrestre.

El 13 de Octubre de 1.961, se realiza por el personal del Escuadrón las pruebas de los equipos de salvamento de la Defensa Aérea en aguas del Mar Menor.

Entre los días 27 al 29 de octubre de 1.961, una patrulla toma parte en el Primer Campeonato de España de paracaidismo deportivo.

El día 28 de octubre de 1.961, actúa una Escuadrilla reforzada por una sección de armas pesadas en el ejercicio “ Gavilán IV”, en colaboración con la Escuela de Cooperación Aero terrestre.

El día 31 de Octubre de 1.961 participa una presentación del Escuadrón en una demostración en colaboración con la Escuela Militar de Montaña, la Escuela Militar de Paracaidistas, y paracaidistas del ejército estadounidense, como fin de maniobras de guerrilleros.

El 11 de abril de 1.962, el Escuadrón participa en el Desfile de la Victoria.

LOS AÑOS DE LA CRISIS

Aún con todas estas demostraciones en maniobras, festivales y campeonatos, los hombres del 1er. Escuadrón no encontraban nada seguro el futuro de su unidad. De nada había servido el entusiasmo, ni la perseverancia de unas obra edificada sobre la disciplina y la instrucción diaria. La poca efectividad en el enganche de voluntarios, y sobre todo, la existencia de la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra, mucho más potente y numerosa, con mayor efectividad en el reclutamiento de voluntarios, que se había instalado en marzo de 1.954 en Alcalá de Henares, y que también fue uno de los motivos por los cuales al Escuadrón de Paracaidistas se le debió de cambiar el nombre, ya que en el organigrama del Ejército no podía haber dos unidades con el mismo nombre, no siendo respetada la veteranía de la unidad paracaidista de Aviación. Sin embargo a la unidad de Tierra se la dio todo el apoyo que necesitó desde sus comienzos, como el ejemplo del capitán José Antonio Pastor, Jefe del servicio de plegados en  la Escuela de Paracaidistas.

Todos los conocimientos adquiridos durante estos largos años por los paracaidistas del Aire, fueron transmitidos a los de Tierra, aún cuando su creación significaba la muerte para los Paracaidistas de Aviación, y la creación también de una Brigada Aerotransportable en el norte de España, el auge que estaba adquiriendo las nuevas Compañías de Operaciones Especiales, soldados de élite, todos dentro del Ejército de Tierra, tras la reorganización de dicho Ejército en 1.965, llevaron al Estado Mayor a tomar una drástica medida:

“Por orden Ministerial nº 545/65, de fecha 12 de marzo (B.O.A nº 31), se cesaba en su cargo como Jefe del Primer Escuadrón de Paracaidistas el teniente coronel D. Mariano Gómez Muñoz, siendo nombrado con carácter forzoso Jefe del Servicio de Mecanización del Ministerio del Aire.
Asimismo se anunciaba la vacante de Teniente Coronel Jefe del Primer Escuadrón de Paracaidistas, y como cosa curiosa, nadie la ocupó, y quedó vacante. En su lugar se creaba una unida que heredaría el historial del disuelto Escuadrón, se acababa de crear la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas”


Ya estaba hecho, la unidad de paracaidistas había sido disuelta, de nada había valido el insistir ante los mandos, y demostrar que el Escuadrón había pasados las pruebas más duras, que había tenido su bautismo de fuego, que había luchado, sufrido, y derramado su sangre en defensa de la Patria; pero el Estado Mayor había decidido y el Escuadrón se disolvía. Otras unidades estaban copando el papel que los paracaidistas de Aviación había ocupado durante todo estos años, la creada Agrupación de Banderas Paracaidistas de Tierra, la Brigada Paracaidista Aerotransportable y los distintos Grupos de Operaciones Especiales, con todas estas unidades se abarcaba el amplio espectro de funciones que podría haber llevado a cabo el Escuadrón Paracaidista.

Con la disolución del escuadrón, se cerraba un ciclo de vida paracaidista en España, habían sido diecinueve años de verdadera lucha y entrega por paracaidismo, y lo que creo más importante, se había cerrado una escuela, no me refiero a la Escuela de Paracaidismo, si no a la propia unidad, donde ellos mismos, sus hombres, habían creado una doctrina de salto, unos patrones que serían los que transfirieran a todos los que saltan desde un avión, a esa escuela que se crea con el día a día con el salto diario, con el sacrificio de sus miembros, con la lucha constante por la superación, esos mismos hombres que escribieron libros de saltos, de cómo lanzar cargas desde aviones, de una idiosincrasia paracaidista, en definitiva, del espíritu de lucha y del ideal que toda unidad especial, y los paracaidistas especiales, deben tener.

Por sus filas habían pasado miles de hombres, que se incorporaron con ilusión a ese ideal que representaba la Unidad, pasó lo mejor de la Aviación, hombre con decisión que lo dieron todo,  auténticos profesionales que engrandecieron con su trabajo diario al Ejército del Aire, y sobre todo, la Unidad fue un auténtico banco de pruebas, de armas, material, paracaidistas, tácticas, etc. Luego utilizadas por otras unidades.

Una vez desactivado el Escuadrón, se cerraba también el cuartel que había albergado a la unidad paracaidista, y que estaba como ya sabemos próximo al Aeródromo de Alcalá de Henares. Dicho aeródromo se cerraba definitivamente el día 9 de diciembre de 1.965, cerrando sus puertas a la vida aeronáutica después de haber dedicado  53 años a la Aviación, en parte debido al tráfico aéreo  de la Base de Torrejón de Ardoz, conocida como “super base”, y que era de utilización conjunta hispano-estadounidense, con la pista de aterrizaje más grande de Europa.

Sus terrenos se cedieron al Ministerio de Educación, donde se estaba proyectando hacer la Universidad , de este modo, sólo queda en Alcalá de Henares la unidad de Tierra, y toda la historia de los paracaidistas del Aviación, que tuvieron su hogar durante dieciocho años, no quedó nada de ella en esa ciudad, sólo el recuerdo.

Pero ese día llegó, ese 12 de marzo de 1.965 quedará en la Historia de la Aviación como una fecha triste, y como un día que los miembros del Escuadrón no olvidarán.

Información: Libro " Paracaidistas de Aviación" del escritor D. Carlos Bourdón García.


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